De»Laperezosa», vida y milagros.

Son ya cinco días sin correr. Ha pasado Jadraque. Ha pasado el tercio. Ha pasado el «yobajodunotrenta». Pero no ha pasado «laperezosa».

«Laperezosa», ¿quién es? ¿tu la conoces?, la perezosa (como diría Train Koruga en «La hora veinticinco») es el criado interior, que nos empuja a no hacer nada. Nos quita de hacer cualquier servicio, que serían imprescindibles para los demás. No, no es una metáfora poética (que diría el juez), es una realidad y su existencia no puede negarse.

Por eso, atrapado en «laperezosa», la semana después de Jadraque, no he hecho nada de nada. He visto mis viejas zapatillas y he encontrado en la red una foto de ellas.

Si con unas igualitas, salí el primer día con el club Maratón. Y volví, si como vuelven las cosas que no tienen mucho sentido. Volví la semana el día 20 de diciembre. Mi intención era no sufrir tanto como una semana atrás.

Había pasado dos días sufriendo para subir y bajar las escaleras de mi casa o de acceso a mi despacho. 5 días con agujetas. Pero allí estábamos. Yo (el burro delante), mis zapatillas, mi pantaloncejo corto, mi forro polar rojo, mi braga de la bici al cuello y mis guantes de lana.

Repetimos recorrido, pero esta vez, me quedé. Me quedé desde el principio. Iba acompañado de Joaquín (el maestro). Vi marcharse a los de cabeza y no los seguí. No podía y ni siquiera lo intenté.

Y llegué a las pistas. Llegué machacado. Mejor que el día anterior, pero machacado. Volvería. Ya sería en 2010. Pero volvería. Después de ese día, me cogió «laperezosa», como hoy. No me abandonó hasta después de Reyes. Pero esa ya es otra historia para otro día. Hoy no escribo más. Porque estoy con «laperezosa» y casi casi no tengo ganas de desearos: Que la fuerza os acompañe.