De los 20 minutos de San Valentín.

20 minutos pueden parecer poco tiempo o quizá mucho, quien sabe. Si tenemos en cuenta que cada día tiene 1440, nos puede parecer que son pocos. Ahora bien, si nos obligan a estar  20 minutos en una espaldera sin parar de hacer abdominales, seguramente nos puedan  parecer una eternidad. Pero en el caso que nos ocupa, 20 minutos me supieron a gloria.

No creas, que como he escrito esto el día de San Valentín, estoy hablando de 20 minutos de lo único (quien los pillara), no, no es eso. Que incluso hasta yo, hay veces (pocas eso sí), que no pienso en lo único que pensamos. Me refiero a 20 minutos corriendo, después de más de dos meses de penurias.

Como diría el maestro Sabina (al que aprovechó para felicitar por su 70 cumpleaños), lo nuestro empezó… Empezó allá por finales de noviembre, cuando entrenando el Maratón de Valencia, la rodilla derecha empezó a darme la brasa. Y la salud “…me abandonó, como se abandonan los zapatos viejo…”

Diré aquí que cuando hablo de salud, solo me refiero a las lesiones,  que por suerte del resto de salud estoy en perfecto estado de revista, como diría mi abuela si me viera: hijo mío, eres un cincuentón de kilómetro cero (como la pobre ya no me ve, pues me lo digo mismamente yo).

20 minutos de San Valentín
20 minutos de San Valentín

Y claro, en ese momento piensas eso de “…que pena tan grande, negaría el santo sacramento en el mismo momento que ella me lo mande…”

Y la pena viene, porque una vez renunciado el mencionado Maratón por la integridad de mi rodilla, vino una sobrecarga del soleo, que por un quítame allá el correr la madre de todas las San Silvestres (la mítica Sacedonita), devino en una rotura caballar de tan traidor y traicionero músculo.

Lesión que me tuvo apartado de esto del correr, durante algo más de 19 días (de las noches mejor no hablamos, que te vas a ir otra vez lo único), puesto que desde el mencionado trigésimo primero de diciembre al décimo cuarto de febrero, mediaron 44 días.

Así que hoy por fin, cuando después los citados 44 días (de las noches mejor no hablamos…), de varias EPIs en el soleo y muchas más sesiones de fisioterapia, he podido correr 20 minutos. 20 minutos que, como te decía no se me han hecho, ni muchos, ni pocos, ni largos, ni cortos, sino todo lo contrario. 20 minutos que me han parecido perfectos y que han sido sin duda alguna los 20 minutos mejores del mencionado día (de las noches mejor no hablamos, que te vas a ir otra vez a lo único).

Que la fuerza te acompañe.