De las descargas.

Esta semana es de descarga.

De descarga de agua, con lluvias intensas, aunque por suerte no tanto como en Tailandia, pobre gente.

De descarga de conciencias, se van quitando la careta en Europa, diciéndonos que los bancos están tiesos.

Y de descarga de trabajo en el entrenamiento maratoniano. La próxima semana y la siguiente serán de carga y luego la descarga definitiva hasta el Maratón.

Y en esta semana de descarga, es cuando me han aparecido molestias en el gemelo interno y en los isquios, vaya nombrecito que ponen a las cosas, no podían llamarlo «ahídetrásdelapierna», ni aunque fuera seguido y nos aclarábamos todos, no, lo llaman «isquiotibiales», toma ya, el que lo pensó, también habrá descargado o descansado.

Total, que los kilómetros que llevábamos esta semana, son más bien pocos, 13 el martes, 7 el miércoles y de momento no más, saldremos mañana sábado a hacer 12 o 14 y el domingo 32. Con lo que habremos bajado casi a la mitad que la semana pasada, pero uno no da para más.

Nos consolaremos con las rachas de juego de 15 minutos del Madrid y viendo los árboles. Mi abuelo decía que cada cosa tenía su estación y que había que mirar a las mujeres en primavera y a los árboles en otoño. Yo le tenía mucho cariño y le respetaba, tanto por abuelo, como por viejo y sabio (y también por tocayo), pero aunque me gustan los árboles y disfruto mirándolos, creo que siempre es mejor disfrutar, descargando nuestra mirada sobre miembras (Bibiana Aido dixit) de nuestra misma especie.

Que la fuerza os acompañe.