De Drakaris o el día del Triatlón de Guadalajara’19

Primero de junio de 2.019, Daenerys Targaryen dijo Drakaris y como no podía ser de otra manera Drogón escupió fuego sobre Guadalajara, de tal modo, que a las 13:45 estábamos soportando 35 grados a la solana que parecían  70 con el neopreno puesto.

Y como si fuera una explosión de fuego valirio, suena la bocina y al agua. Si no has nadado nunca en aguas abiertas, junto con otras trescientas y pico personas, te diré que al principio como que asusta un poco. Parece un poco como la  carga de los Dothrakis, recibes un golpe por aquí, otro golpe por allá, un trago de agua porque el al lado te atiza cuando sacas la cabeza para respirar.

Por suerte, la cosa se estira y como yo soy un paquete -mismamente yo, no pienses mal que es hablar de paquetes y la gente se va a lo único- y ya es más sencillo, lo que no quiere decir que no te lleves algún manotazo -en la cabeza piernas o espaldas, nunca en el paquete claro está- en especial a la hora de torcer en las boyas, pero entre pitos y flautas, en poco más de 38 minutos he hecho los 1900 metros -tiempo discreto, pero no hay para más, al menos en este campo.

Me quito el neopreno los más rápido que puedo -gracias a la ayuda de los fufuquis y a las enseñanzas del gran Samwell Tarly, con el que coincidí en la Ciudadela-   me pongo toda la equipación necesaria para la batalla por el futuro de Poniente: casco, gafas, calcetines, guantes y zapas y a darle a la bici. Aunque darle, darle, lo que se dice darle, no le doy mucho la verdad.

Un poco antes de llegar a Las Anclas, me cruzó con Arbeloa, el cuál como si fuera el mismísmi Jaime Lannister ha ido al rinchy. Un problema mecánico le obligó a parar, recibiendo ayuda de su hermano Juanmi. Cuestión esta de la ayuda externa prohibida en Triatlón, por lo que vio la tarjeta roja en cuanto pasó un juez por allí. Las consabidas bromas posteriores, de si estaba acostumbrado en el Madrid a hacer trampas y que no le expulsaran, no se hicieron esperar.

Aguantando el fuego valirio
Aguantando el fuego valirio

Sigo mi ruta y la subida a Budia no la hago mal del todo, aunque me bebo casi todo el bote de agua, 750 c.l. a la buchaca. Llego al avituallamiento y cojo una botella, con la intención de rellenar el bote en cuanto llegue al llano. Eso intento, pero mi inutilidad, hizo que cuando estaba llenando el bote (suelto de manos como es evidente), pillara un pequeño bache, echo mano al manillar con una mano y la botella de agua al suelo.

El saber que casi no tenía agua, da más sed y me veía a mí mismo, cual caminante blanco.  Resultado antes de Fuentelencina ya no tenía nada. Estuve por parar, pero no lo hice, como estuve por parar en Moratilla y tampoco. Cuando llegué al avituallamiento de Fuentelviejo, no me bebí al compañero que me ofrecía agua de milagro. Bebí con ansia, rellené el bote, cogí otro y tiré.

Las sensaciones en la bici eran pésimas y el beber no las mejoró. No andaba nada -ando mal casi siempre pero ese día peor que peor- no se si fue el calor, la falta de agua o que no era mi día, pero el caso es que todo el rato fui pensando en lo mal que iba y en que luego me tocaba correr 21 kilómetros.

Llego a Guadalajara con los deberes hechos y suelto la bici, me pongo las zapatillas de correr y en ese momento, noto una transformación como la de la mismísima mujer roja cuando se pone el collar. De repente me encuentro genial, comienzo a pasar gente y me voy animando. Me avisan que el número de caminantes blancos va en aumento, es lo que tiene  el calor. Por si acaso viene el Rey de la Noche por mí,  aflojo un poco el ritmo, pero sigo a lo mío.

Subo la calle Mayor  por primera vez y voy parando a beber en todos los avituallamientos, no sea que me encuentre el muro de frente. Veo mucha gente andado y a mucha gente desencajada que abandona, tanto calor sin haber podido entrenar con él, es al triatleta lo que el acero valirio a los de los ojos azules.

Cuando entro en meta, me entero que me voy a tomar un McPadawan por la face (lo siento McLoser). Ha habido alguna baja en el universo lechuzo, pero es lo normal también cayó algún Stark en las ocho temporadas.

De los  340 inscritos, terminamos 228. Mi puesto discreto como no podía ser de otra manera 186 de la general y noveno de mi categoría. En el agua puesto 239 de 282 que lo terminamos.  En la bici puesto 255 de 258 que terminamos ese sector. Y en la carrera puesto 74 de los 228 que terminamos en su totalidad.

Como siempre me gustaría felicitar a todos los que terminaron y animar a los que no lo consiguieron. Y dar las gracias a los que nos estaban animando pese al calor y a la organización, jueces y voluntarios por su excelente labor.

Espero no haberte aburrido mucho y prometo no volver a contarte un triatlón con tanto detalle, pero si hasta Juego de Tronos tuvo un final ramplón con Cersei Lannister muerta por un ladrillazo, como no lo iba a tener esta historia.

Que la fuerza te acompañe.

P.D.: El guión del año que viene me lo ha comprado HBO, por lo que lo podrás ver a las 3:03 del 31 de mayo en riguroso directo.