De mis sueños con la Pataky

Fin de semana de puente en Madrid y de luto por la muerte de Chewbacca. Luto que me recuerda le sueño que siempre tuve de interpretar a alguien en Star Wars. Si eres un poco malvado, estarás pensando que por razones obvias bien podría interpretar a R2D2, por lo que dejaremos el asunto en un simple sueño.

Sueño que tenemos todos, algunos mientras dormimos y otros incluso despiertos. Si no que levante la mano, quien no haya ganado un Tour de Francia, quien no haya metido el gol ganador  en la final de la Champions (lo siento Messi, pero este año tampoco) o quien no se haya acostado con Elsa Pataky.

Y es que ya lo decía Seguismundo encerrado en su torre:

¿Qué es la vida? Un frenesí.

¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño;

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.

Y es que el mundo de los sueños es lo que tiene, que a veces da hasta problemas. Así algunos no se pueden dormir, otros se duermen en cualquier sitio y otros se duermen y se despiertan 80 veces en una noche.

Yo sin ir más lejos tengo la capacidad de dormirme en cualquier sitio. Así una de mis manías es la de echar una cabezadita después de comer. Si estoy en casa y la puedo echar en la cama, mejor que mejor (si ya es con compañía no te digo nada).

¿Qué pasa si estoy fuera de casa? Pues que echo la cabezadita en el mismo restaurante en el que esté comiendo, así aviso a mis acompañantes, me acomodo y a dormir. Esto que puede parecer guay del paraguay, en ocasiones me ha jugado alguna mala pasada.

Así recuerdo por ejemplo en la Estación de Servicio de Pina de Ebro, que una vez terminé de comer, me acomodé y a dormir. A su vez mis tres acompañantes, terminaron su comida, recogieron sus bandejas y se fueron a dar un paseo (conducía yo, por lo que tenían que esperar a que despertara).

Dado que era la hora punta de un comienzo del mes de agosto, la Estación estaba abarrotada, por lo que vino una familia y ocupó los tres sitios vacantes a mi lado. Todo ello evidentemente sin que yo, sumido en un  profundo sueño me enterara.

Cual sería mi sorpresa al despertar notando la humedad de la Coca-Cola en mi entrepierna, cuando se les volcó un de tal refresco  en la mesa y escurrió hasta mojarme. En ese momento, pasé de estar en una playa disfrutando de la Pataky a estar pegajosa y azucarada la zona del disfrute y rodeado por tres personas a las que no había visto en mi vida.

Ellos me pidieron perdón aguantándose la risa, pero yo no he sido capaz de volver a soñar con Elsa, por suerte viene a verme a Guadalajara el finde que viene o ¿quizá sea un sueño?

Que la fuerza te acompañe.

Elsa Pataky imagen de El País
Elsa Pataky imagen de El País