De mi primera aparición en Televisión

Es posible que me hayas visto alguna vez en Televisión en  Guadalajara Media, pero aunque no lo recuerdes, seguramente me vieras mucho antes en Tele. Fue un 22 de noviembre de 1999, lunes por más señas. Estamos en la Carretera de Fuencarral a Alcobendas, en lo que en su día se conoció como los Estudios Roma, en ese momento sede de Tele 5.

  • 24 millones de pesetas ha conseguido el récord personal del programa con 24 millones de pesetas – en ese momento Carlos Sobera, hace una pausa, levanta la ceja y continúa dirigiéndose a cámara- solo le queda una pregunta la de 50 millones de pesetas y sigue teniendo dos comodines, la llamada telefónica y el 50 %.

El programa se está grabando y se emitirá el 28 de diciembre, hay público entre el que están casi todos mis amigos de Sacedón y toda mi familia (incluída mi suegra), menos mi mujer que está en casa al teléfono.

El programa en cuestión se llama 50 X 15 ¿Quieres ser millonario? Poco a poco he ido superando las 14 preguntas iniciales y me queda una sola para optar a los 50 millones de pesetas. Aún soy capaz de recordar alguna de esas preguntas:

  • ¿Qué son los hotentotes?
  • ¿Cómo se llamaban los seres repugnantes de aspecto humano que encontró Gulliver en el país de Houyhnm?

Pero sobre todo la última, la pregunta final

  • ¿De qué fruta se obtiene la copra?

En ese momento, yo tenía asegurados 24 millones de pesetas (144.242,90 Euros). Me podía plantar y cogerlos o arriesgarme a ganar los 50 millones de pesetas (300.506,05 Euros) y si fallaba, me quedaba con tan solo millón y medio de pesetas (9.000 Euros). Me la jugué.

  • ¿De qué fruta se obtiene la copra? – repitió Carlos Sobera, entre suspiros – Piña, Cereza, Coco o Albaricoque.

En ese momento me libero, se la respuesta. ¿Qué hago la digo? O mejor, voy  a disfrutar de mis quince minutos de gloria. Bebo agua, dos largos tragos entre sonrisas.

  • Le voy a acompañar compañero…… vamos a tomárnoslo con calma.
  • Hummm, bueno vamos a quemar los comodines ¿noo? – marco una sonrisa de oreja a oreja.
  • ¿Cómo vamos a prender fuego a todo el plató? Si es necesario.
  • Venga lo que haga falta, ya sabes que soy de Sacedón y no somos de achicarnos.
  • Me parece bien, yo de Baracaldo ¿Qué comodín quiere?
  • Lo mismo Baracaldo que Bilbao, están a las afueras de Sacedón. Pero vayamos al lío para empezar el del 50 % – el público sacedonita en su mayoría aplaude sin cesar, estoy como en una nube.
IMAGEN PEDRO EN TV
IMAGEN PEDRO EN TV

En ese momento se eliminan dos frutas y quedan la opción B: Cereza y la C: Coco.

  • Y ahora quiero usar el comodín de la llamada – suelto casi sin aguantarme la risa.
  • ¿Quiere usted que usemos el comodín de la llamada?
  • Si, vamos a llamar a mi mujer que está en casa esperando al teléfono.

Sobera marca y saluda a mi esposa. Ella está nerviosa y esperando, no hay WhatsApp ni nada parecido y no sabe cómo vamos. Me pasa el teléfono y en ese momento, empieza a contar el cronómetro de 30 segundos que tengo para responder. La hago un breve resumen poniéndola al día sobre la situación en la que estamos.

  • Me dices que tienes 24 millones y sigues jugando.
  • Eso es cary, pero tranquila.
  • ¿Qué te han preguntado?
  • A no te preocupes, que es muy fácil que me la sé.
  • Entonces ¿para qué has llamado?
  • Toma, para saludarte, para que salieras en la Tele y para decirte lo guapa que estás aunque no te vea. No me digas que llevas puesto, que la liamos y este programa se emite en horario infantil.
  • Que tonto eres, venga responde ya, que habrá un tiempo.
  • Sí, estoy viendo el reloj, quedan 7 segundos para que diga que es el Coco.
  • Pues dilo ya.
  • Venga voy a ello, un beso, te quiero.

Cuelgo y con toda la parsimonia del mundo, veo el segundero, quedan cinco segundos. En ese justo instante, voy a contestar, quiero apurar al máximo para disfrutar de mi momento.

Mis amigos vocean, me levanto y les saludo con los brazo y justo cuando voy a abrir la boca y me da la tos. Cojo el vaso de agua, intento beber y me atraganto, voy a hablar y no puedo. Lo intento otra vez hasta lo que consigo. Si lo he conseguido, he dado la respuesta correcta justo 2 segundos después de que sonara un Gong. Todavía conservo en mi poder el millón y medio de pesetas en billetes de 5000 pesetas, sin cambiar (y eso que tuve que tributar por él). De vez en cuando lo saco de la caja lo miro, lo cuento y lo vuelvo a guardar. Supongo que algún lo cambiaré, pero de momento lo tengo ahí, como un castigo a mi tontuna.

Que la fuerza te acompañe.