De mi Halcón Milenario y yo.

De mi Halcón Milenario y yo.

  • ¿Es un barco?
  • ¿Es un cohete?
  • ¿Es un avión?

Ni lo uno, ni lo otro, es todo lo contrario. Es este humilde servidor a bordo del Halcón Milenario.

Estarás preguntándote que de que te estoy hablando, pues del nuevo método de transporte que he adoptado. Método de transporte al que, como no podía ser de otra forma, he bautizado con el nombre del Halcón Milenario.

Eso sí, me es imposible el ir acompañado de  Chewbacca, puesto que es un método individual: Por más señas un patinete eléctrico, pero un patinete cualquiera, puesto que es el patinete de un tío de Sacedón y además aprendiz de Jedi.

Por tanto un patinete especial, pero patinete al fin y al cabo, vamos que si me calzo una leche bajando por la cuesta de la Academia Cervantes, me van a recoger con espátula.

Igual piensas que están prohibidos o que no se puede circular por las calles o por las aceras, nada de nada de nada. En Guadalajara hasta la fecha, con el Halcón Milenario, siempre y cuando no pongas en riesgo la integridad de las personas y de las cosas, puedes hacer con él casi casi, lo que te dé la realísima gana.

De mi Halcón Milenario y yo
De mi Halcón Milenario y yo

Vas por la acera y hay gente, procuras no importunar (no pillar a nadie también es importante) y te bajas a la calzada (tratando claro está de no atascar el tráfico).  Vas por la calzada y se pone el semáforo rojo y no hay nadie en la acera, te subes y continúas por la acera, sin más. Todo ello de manera legal y sin contaminar.

Como me conoces, ya sabrás que he estado enredando. Tranquilo que no lo he metido en el microondas para cargarlo (como recordarás hice con mi Ihpone 5) pensarlo lo he pensado, no creas, pero he de reconoces que no cabe.

Cuando dicho que he estado enredado, ha sido con la aplicación que trae el bicho (me refiero al Halcón) y conseguido un hackeo ruso. Con que objetivo, pues te lo voy a contar, según viene, así de serie, apenas coge los 26 o 27 kilómetros por hora. A simple vista si lo comparas con un coche o con una bici parece poco. En realidad la postura no es la misma y la sensación de velocidad es mucho mayor.

Pero sea como sea, para una máquina de este calado y cuyo dueño la llama el Halcón Milenario, pues es realmente muy poco. ¿Qué me da el mencionado hackeo? Que pueda coger sin despeinarme (obvias son las razones para esto), casi 60 kilómetros por hora.

Así que ya sabes, si me ves por las calles de Guadalajara, desafiando al sonido, no te preguntes si es un barco, si es un cohete o si es un avión, puesto que sabrás que es un Padawan a bordo del Halcón Milenario.

Espero que no leas mi necrológica próximamente, porque me haya “escornohalconado”. Que la fuerza te acompañe.