De los tres estados de ánimo.

Creo que los estados de ánimo deberían ser como los estados del WhatsApp,  todos deberíamos ver los de los demás. Le echas un vistazo y  ves que anda alguien con el pie cruzado, con lo que no te cruzas con él y evitas llevarte un zascandilazo. O por el contrario, si por ejemplo ves que tu jefe está en modo happy, te tiras a pedirle el aumento de sueldo de cada mes de enero.

De todas formas, normalmente algo te hueles sobre cómo anda el vecino, por ejemplo si escucharas a Melendi decir aquello de:

 

Ya pasó la Navidad
y pasaron los Reyes Magos
corren por la ciudad
los políticos con los regalos

pues es año de elecciones

de promesas incumplidas

de tocarnos los coj…

con sus idas y venidas

 

Luego incluso lo adaptó más a Guadalajara con aquella estrofa de:

Nos prometerán sin pestañear

que tendremos nuevo hospital

con entradas y salidas

por delante y por detrás.

 

Tú dices este tío está algo mosqueado, pero sin embargo si le oyes esto de:

La nieve cubre los parques

y después de las campanas

voy contento por las mañanas

pues he dejado de fumar

y al mus he vuelto a ganar

he dejado la cerveza

y vencido la pereza

de ir al gimnasio a entrenar

y no solo para pagar

del derecho y del revés

voy a tope con el inglés.

Y luego incluso la adapta más a mí mismo cuando dice aquello de:

Nosotros lo que queremos

es no parar de lechucear

aunque ya no estemos

para ello en la mejor edad

 

Pero de todos es sabido

que más allá de los quince

ningún año más mental

hemos cumplido.

 

Te das cuenta de que está más alegre que unas castañuelas. Es lo que tienen los estados de ánimo. Estados de ánimo que son tres: estado triste, estado alegre y Sacedón. Sí Sacedón, como bien dice mi amigo Manolo, Sacedón es un estado de ánimo. Estado que esperemos alcance su máximo esplendor con la abolición del trasvase de una vez por todas en este 2.019.

Que la fuerza te acompañe.