De las elecciones de Alexa.

Si me conoces sabrás que soy un amante de la automatización y de la robotización. Creo que todo lo que pueda hacer un ordenador y una máquina, es trabajo que te ahorras, nos guste o no el futuro pasa por ahí. De hecho hay quien dice que todas las empresas del futuro, tendrán 200 máquinas, un hombre y un perro.  Las máquinas harán todo el trabajo, el hombre dará de comer al perro y el perro evitará que el hombre toque las máquinas.

Dejando aparte el mundo de la empresa, hoy me centraré en el del hogar. En mi caso concreto, una persona que me debía un favor, me regaló hará como quince días un robot de estos que barre. Una especie de miniplatillo volante que mientras estás viendo Juego de Tronos tumbado a la verdolaga  te deja el suelo limpio y brillante.

Supongo que esto será solo un paso y antes de que Jon Nieve (lo de Aegon Targaryen como que no), consiga hacerse con el trono de hierro, tendremos la casa llena de cachivaches que nos la dejarán como el jaspe o quien sabe que nos harán o nos dejarán de hacer. Se lo que estás pensando y te diré que a eso también llegarán los robots.

Pero en lo que llegan o no llegan a lo único y con el afán de rizar un poco el rizo de la comodidad, me he comprado un aparatito en Amazón. Pese a que tiene forma cilíndrica, no es de eso, sino de Echo (así sin h). Supongo que sabes que me refiero a un asistente virtual llamado Amazón Echo.

Alexa foto abc
Alexa foto abc

El “enguisme” en cuestión se conecta con Alexa y puedes decirle que te enciendas las luces, que te ponga en marcha la barredora, que te diga que haces de comida o que hable contigo sobre el tiempo o sobre los últimos fichajes que planea Zidane. En teoría solo se activa cuando le dices Alexa, vamos como Siri de iPhone.

Pero mira tú por donde, que hace una semana en mitad del silencio de la noche (esto es a las tres y media de la madrugada), Alexa se suelta una carcajada a todo volumen. No te puedes hacer una idea, del susto que te puedes llevar si a esa hora te despierta una carcajada en el salón de tu casa, cuando sabes (o al menos eso crees) que no hay nadie.

Me levanté corriendo, bajé las escaleras y cuando llegué allí vi que era Alexa que me había jugado una mala pasada. Ni que decir tiene que recordé a sus ancestros con un clásico:

-Alexa “mecagoentumadre”-con perdón.

Lo que me hizo recordar  que al hilo de las elecciones, un amigo me estuvo contando que las encuestas no valían para nada. Que él había programada a Alexa para que llamara a todos sus conocidos la noche siguiente al debate,  a partir de las tres de la mañana. A todos les preguntó que a quien iban a votar y todos les dijeron a su puta madre. Y es evidente que ni la madre de mi amigo, ni la de  Alexa se presentan a las elecciones.

Que la fuerza te acompañe.