De la Ilusión

Dirás que hace tiempo que no me lees y no te falta razón.

Dirás que ya no hay “padawanes” como los de antes y no te falta razón.

Dirás que una simple pandemia ha conseguido que te quedarás sin estas crónicas y ahí, si que te falta razón.

Primero porque la pandemia, simple simple, lo que se dice simple, como que no ha sido, como que no es y como que no será.

Y segundo, porque aquí está esta crónica para llevarte la contraria, por lo que como el movimiento se demuestra andando vamos al turrón.

Fueron momentos duros, muy duros, en especial los que trascurrieron desde mediados del mes de marzo. Sin duda los más duros de nuestras vidas y de la vida de este país desde la Guerra Civil.

Pero por suerte parece ser que quedaron atrás. El precio que se ha pagado es y será muy elevado, en especial por los que no están y por los que aún estando no son los mismos que eran.

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Yo diría más, ni nosotros ni nuestra sociedad somos los mismos que éramos, ni tampoco que somos más fuertes, creo que simplemente somos diferentes.

En apenas un par de días, pasamos de vivir en un mundo feliz del que no teníamos consciencia, a vivir en un futuro distópico. Por lo qué, es muy difícil de aceptar el hecho de que ya nada volverá a ser como antes. Sin embargo, creo que no debemos de dejarnos arrebatar la ilusión.

La ilusión, por vivir en un mundo mejor, por crearlo, por luchar por nosotros, por luchar los demás, por ayudar al de lado, al de la tienda de la esquina, al del bar, al que reparte la comida, al que vende la fruta o al vecino que está en un ERTE.

Y en esa ilusión, tenemos que conseguir que no decaiga el mensaje de aquellos momentos del “Resistiré” que corría por los grupos de WhatsApp, de aquel apoyo en forma de aplausos y sirenas a nuestros sanitarios y de aquellas videollamadas iniciales a familiares y amigos.

Han sido momentos que sin duda quedarán grabados en nuestras memorias y en nuestra historia y que serán objetos de estudio por nuestros descendientes.

Pero hagamos entre todos, que cuando llegue ese momento, se sientan orgullosos de nosotros y de nuestra respuesta. Creo que es nuestra obligación como personas, como sociedad e incluso como especie.

Estamos ante una oportunidad única de refundación, hemos dado un paso atrás, esperemos que sea para coger carrerilla en el sentido correcto y dejar a un lado caminos equivocados.

Que la fuerza te acompañe.