De escapando del hacker.

Por si te lo perdiste, voy a bordo el Halcón Milenario, mi megapatinete eléctrico que hoy es más mega que nunca. No tengo el control del mismo, para mi desgracia me bajé un app ruso para darle mayor potencia. Detrás había un hacker que ha tomado el control sobre el patinete y sobre mi móvil.

Voy circulando por Guadalajara a más de 40 Kiómetros por hora, sin poderme bajar sin partirme la crisma (de momento) y sin poder elegir hacia donde voy. Siri me habla desde el móvil que tengo en mi bolsillo y me exige las claves de mi banca electrónica.

En ese mismo instante, bajo por la Avenida Castilla y cruzo a toda leche cogiendo la Avenida de Santa María Micaela que está en obras. Hay un coche de policía local aparcado a la derecha. Los agentes me miran seguramente alucinados por la velocidad que llevo. Según paso me hacen señas y me vocean, no les escucho por el aire, pero me están diciendo que pare. Siri habla de nuevo.

  • No te resistas, tenemos tus datos, no te puedes parar, podemos cargar la batería a distancia y podemos dirigir tu dirección. Danos las claves te cogemos la mitad de lo que tengas y paramos el aparato (se refieren al patinete).

En ese momento llegamos a la rotonda con una fuente “torremona” entre las pistas de atletismo, la piscina y la Avenida de Juan Pablo II. Mi patinete se empeña en pasar al coche que viene por la zona roja, previo acelerón. Vuelvo a escuchar a Siri.

  • Si sigues así te meteremos por la autovía.

La policía local, viene detrás con la sirena puesta. Después de adelantar a dos coches en plena rotonda del Quijote, enfilamos la ruta del colesterol. La policía a duras penas se pone a mi altura, un agente baja la ventanilla.

  • Por favor deténgase a la derecha.
  • ¡No puedo¡ no domino el patinete. Ayuudaaaa- les grito en pleno salto en uno de los pasos de cebra elevados.

La situación es de un subrealismo total, no creo lo que me he está pasando. Tengo la sensación de ser una bufanda en el cuello de una persona al viento. Yo soy la bufanda y el manillar el cuello de la persona.  Aunque como ya dije, de bufanda tengo otra cosa: “duos habet et bene pendentes” que dirían en la época de los Borgia, aunque más que colgar en este caso vuelan.

Enfilamos el Bulevar Clara Campoamor, para bajar en dirección al río por el entramado de calles aledañas a Aguas Vivas, que se supone tendrán pisos allá para el año 2387. El patinete tuerce a la derecha, rotonda de la noria y sorteamos coches en las obras del puente árabe, que se supone estarán terminadas allá para el año 2387.

Ni semáforo ni gaitas, el patinete y su jinete, giran hacia la Calle Julián Besteiro  pasando al lado del Escartín. El campo de Netflix, que se supone será de un equipo de Primera División allá para el año 2387.

En ese tiempo, la voz ha hablado unas 15 veces, me siguen ya tres coches de la policía local, dos de la policía nacional y una ambulancia. Sigo sin poderme bajar del bicho  y pensando en la primera vez que oí hablar de hacker en “Juegos de Guerra”: si pudiera poner al patinete a jugar a las tres en raya para librarme como pasó en esa peli.

Igual la solución sería el agujero de la Plaza del Concejo, si enfiláramos hasta allí el patinete se caía dentro y yo me agarraba a la valla. Ideas locas, la leche a casi 60 así a pelo y sin casco (ni pelo), puede ser de las de época.

Escapando de un Hacker
Escapando de un Hacker

Es posible que el ruso no quisiera que entráramos en «Guadalajara Central»  puesto que dio la vuelta en la Avenida del Ejército. Supongo que también le ayudó el que hubiera tres coches de policía tratando de cortarnos el paso. Tira de nuevo hacia el río y para tratar de evitar a la policía, me sube a la mota, causando el pavor entre los que allí estaban. Hemos estado a punto de atropellar a dos perros, un tío calvo, dos ancianas, cuatro viejos, tres corredores y pareja que estaba haciendo guarrinás que diría mi abuela.

  • ¿Me quedaré montado hasta el año 2387?

Mi cabeza no para de pensar y de repente las sirenas azules de la policía me dan la solución. El patinete se comunica por el teléfono por Bluetooh, si me libro del teléfono el patinete no recibe instrucciones, puesto que no tiene tarjeta SIM. Con mucho cuidado me meto la mano en el bolsillo, cojo el móvil y lo lanzo.

Si fue al agua, el Henares se llevó mis contactos y al ruso, si fue a tierra terminará cubierto de hormigón como todo el margen del río. Sea como fuere, en ese mismo instante toqué el freno y el Halcón Milenario paró.

Como 7 u 8 policías entre nacionales y locales, se bajaron del coche  y se dirigen hacia mí, alguno de ellos pistola en mano. Siento que las piernas me van a fallar.

  • ¿Qué has hecho con el teléfono? ¿Qué sabes de la trama rusa?

Espero poder contestar a dichas preguntas de aquí al año 2387.

Que la fuerza te acompañe.