Hay carrera, cuidado se roba

Gloria a Filípides en las alturas,

recogieron sus bravuras,

de mi calle, ayer con gorduras

y hoy sembrada de tirillas.

 

Y colgaron de un cordel

de esquina a esquina un cartel

y mallas cantosas por doquier

lilas, rojas y amarillas.

 

Has acertado es la carrera popular del pueblo. En muchas ocasiones uno de los días más concurridos de la localidad, junto con el de la fiesta mayor.

 

Vamos subiendo la cuesta

que arriba mi pueblo

se visitó de fiesta.

 

Pero mira tu por donde hoy el noble y el villano, el prohombre y el gusano, no bailan ni se dan la mano. Pues el noble en este caso el pobre corredor, ya seas tú, yo o mi vecina del quinto, se va a llevar una sorpresa desagradable. El pobre corredor un ciudadano de a pie, una persona que hace deporte quizá porque le gusta, quizá por salud, quizá por despejarse.

Como decía, ese corredor cuando llega con una sudada de narices a su coche, con la intención de limpiarse un poco y a coger unas perrillas para echar una cerveza con sus compañeros. Se encuentra, con que el villano le ha roto el cristal y  le ha quitado el abrigo, la cartera, el móvil y las llaves.

Lo que prometía ser una agradable -pese al calentón corriendo y las agujetas posteriores- mañana de domingo se convierte en una pesadilla: soltar veinte exabruptos y recordar a la familia del villano que te ha robado, cambiar cerraduras de casa, renovar documentación, arreglar el coche, etc.

Hay carrera cuidado se roba
Hay carrera cuidado se roba

Y digo yo, quizá en mi ignorancia, que este hecho que en el último año, se ha repetido como 8 o 10 veces no podía ser evitado.

Que digo yo, quizá en mi ignorancia, que si nuestros cuerpos policiales en lugar de detener a actores disfrazados de Puigdemont, no podrían -si no motu proprio, si a instancias de los organizadores de las carreras o de los Ayuntamientos- estar pendientes para prevenirlo.

Que digo yo, quizá en mi ignoran

cia, que igual para el Ayuntamiento de Pochancas o para el organizador de la carrera de Pochancas, no les iría mejor si contrataran un par de guardas de seguridad y además lo anunciaran -para que los villanos se fueran a robar a otro lado.

 

Se acabó,

que el sol nos dice que llegó el final.

Por una carrera se olvidó

que cada uno es cada cual.

 

Vamos bajando la cuesta

que arriba en mi pueblo

se acabó la fiesta.

Que la fuerza te acompañe.