Cariño esto no es lo que parece

Tuve el placer el otro día de degustar un café con un cliente y amigo que se dedica al mundo de la medicina. Cliente y amigo que me contó como cierto, un sucedido que aquí traigo a relatar, por considerar que en ocasiones se cumple aquel axioma de “cariño, esto no es lo que parece”.

Tiene el citado doctor una clínica en la cual comparten e imparten conocimientos, varios especialistas en la salud: pediatras, siquiatras, ginecólogos, fisioterapeutas, podólogos, oftamólogos, etc.

Y en el afán de prestar nuevos servicios, procedieon a contratar a un médico sexólogo, cuya consulta no estaba teniendo mucho tirón, quien sabe si porque aquí todos y todas “funcionamos que no veas” o por tratarse Guadalajara de una ciudad pequeña, “a ver si me van a ver que vengo al sexólogo y que es porque “la cosa” no funciona”.

Sea como fuere, llegó una pareja a la consulta de citado galeno puesto que tenían problemas de entendimiento en el momento del apareamiento. Ante la poca concisión con dicha problemática, no se vio mejor que opción que habilitar una sala para que la pareja acudiera, cada martes a las 17:05, para proceder a copular, mientras eran grabados para su posterior visionado por el especialista.

Al cabo de seis sesiones y como quiera que el doctor no veía alteración ninguna en la función sexual de ninguno de los dos, pasó consulta con ellos. Cuál sería su sorpresa que, pese a conocer que cada sesión les costaba 90 Euros que pagaban religiosamente, seguían insistiendo en que no se sentían bien y que necesitarían al menos otras cinco o seis sesiones más, para que el diagnóstico fuera más fiable.

Photo by Jonathan Borba on Unsplash
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Como quiera, que ya hemos dicho que esa especialidad no “tiraba” mucho de la facturación de la clínica, no fueron seis sino ocho las sesiones que tuvieron a bien fornicar.

Al final de las mismas, el doctor le volvió a pasar consulta, dándole unos leves consejos sobra alguna postura que parecía ser más o menos placentera y poco más le tenía que añadir.

  • Mire doctor, yo creo que todavía no estamos preparados para afrentar esto sin su ayuda – comentó ella.
  • ¿Cómo? Pero vamos a ver que aquí hay algo que no me cuadra – les dijo el médico ya mosqueado- en mi opinión ustedes mantienen unas relaciones perfectamente normales y vienen aquí a que les grabemos todos los lunes. No lo entiendo, ni siquiera les entregamos los vídeos, que luego son borrados, como no podrías ser de otra forma. Me van a disculpar, pero no lo entiendo.
  • Como dicen en las películas “cariño, esto no es lo que parece”, le seremos sinceros – dijo él – verá, nosotros realmente no estamos casados entre nosotros. O sea, ella está casada con su marido y yo con mi mujer. Por tanto no podemos ir ni mi casa, ni a la suya, lo montárnoslo en el coche, como que no. Si nos vamos a un hotel nos cuesta 60 Euros. Parece que es más barato que los 90 que le pagamos a usted, pero como tenemos seguro médico, nos reintegran 80, con lo que, por 10 Euros, tenemos un sitio para hacer nuestras cositas, mientras mi mujer piensa que estoy en el fisio y su marido creé que está en el podólogo.

Que la fuerza te acompañe.