De otra que te meto Aniceto.

Aniceto es conocido en Pochancas, como el “niño la Purru”. Dicho apelativo se lo ganó a pusos, no porque consumiera estupefacientes que de joven también, algún porrillo si que se le escapó. Sino porque su padre el tío “Ledancas”, vio la ocasión de hacer algo de fortuna en los puerros, por lo que terminó especializándose en dichas plantas liliáceas.

Fue tal su afán que su esposa, laa Purru, empezó a buscar las mil y una maneras de cocinarlos. Con la calidad de la planta y su maña cocinando, llegó a hacer una purrusalda que estaba para chuparse los dedos y una vichyssoise digan del mismísimo Louis Diat, a la postre inventor del invento en 1917.

Llegó un día en el que el Aniceto, dejó de engañar a sus padres haciéndoles ver que opositaba para notarías en Madrid, cuando realmente se estaba dando la vida padre a su costa. Por lo que  pensó que pensar debía en asentar la cabeza (Machado dixit). Pero no aséntola de una manera muy española, así en lugar de casarse con una, doncella de gran fortuna, dio en envasar y comercializar la purrusalda y la vichyssoise de su madre.

Comenzó su empresa como casi todas, con cautela, con pausa y con mucho trabajo, quizá algún día te cuente más sobre ese momento de la empresa del “niño la Purru”. La cuestión es que la empresa creció y lo hizo de tal modo, que fijo su vista en una gran cadena de distribución. Gran cadena que además de vender ropa y garantizar la devolución de la misma, tiene una “hipercadena de hipermercados”.

Nuestro amigo Aniceto, vio la oportunidad de su vida. Por lo que se creyó capaz de apartar a su madre, a su novia y a él mismo de las cazuelas y del envasado semi automático de su empresa. Por las noches, imaginaba su purrusalda encabezando el lineal en el Centro Comercial de Guadalajara: De la mar el mero y de la tierra la purrusalda de Aniceto Ropero.

Para ello, lógicamente necesitaba una nueva línea de envasado y automatizar la cocina. Con lo que se presentó en la oficina de su entidad financiera. Por fin fue atendido, no sin antes hacerle esperar como media hora su asesor comercial. Hasta ahora no había necesitado nunca financiación y desconocía como funcionaba el asunto.

Así que, con toda la sinceridad del mundo le contó su proyecto al bancario. Este como no podía ser de otra forma, le dijo que no habría mayor problema. La cantidad no era muy importante y había abierta una Línea ICO, con unos tipos de interés muy competitivos.

  • No es urgente, pero necesito poner todo en marcha en una semana o diez días a lo sumo, para comenzar con la nueva línea conforme me han pedido.
  • Ningún problema- le espetó, según salían a tomar café.

Hace ya casi 10 días que Aniceto el “niño la Purru”, emblemático emprendedor de Pochancas, se ha personado con la idea de obtener un préstamo, en la oficina de la otrora Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Pochancas del Poyato.

Dicha entidad, fue convertida a la postre en Pochansbank, después de tener que ser rescatada por mor de ciertas inversiones en fondos en hipotecas subprime, ninjas y demás porquerías financieras que arruinaron a la entidad, pero dejaron pingües beneficios en su Consejo de Administración. Beneficios de los que se enorgullece Pochancas con su avenida principal, llena de casonas de estilo colonial pagadas con dichos beneficios y también con varias subvenciones de la Junta de Comunidades, puesto que lucen orgullosas el distintivo de Casa Rural, pese a que nunca nadie se alojó, más que sus ufanos propietarios.

Como el empleado de la sucursal no llamada a Aniceto, para rematar la operación, no le queda otra a Aniceto que llamar él.

  • ¿Qué hay de lo mío?
  • Tu libro va bien, jejejejje. Tengo la operación aprobada, pero me han dicho que te tenemos que poner una pequeña comisión de apertura, nada el 1 %.
  • Otra que te meto Aniceto. Pero vamos, da igual, me hace falta ya.

Dos días más de espera y el buitre, perdón el operario de la entidad que vende o alquila dinero, vuelve a llamar, después de que el día anterior el Aniceto preguntara por él hasta en seis ocasiones.

  • Mira Aniceto, no hay mayor problema, pero hemos de sumarle una comisión de estudio del 1 %.
  • ¿De estudio? Pero bueno, si el que la estudia eres tu y ya cobras del banco.
  • Es lo que hay, órdenes de arriba.
  • Otra que te meto, venga ya puestos, que le vamos a hacer, pero a ver si tengo el dinero mañana.
  • No creo que haya problema.

Llegó mañana y a Aniceto les dieron las 10, las 11 y las 12 esperando en la oficina a que el señor operario apareciera de una visita.

  • Hombre Aniceto, te iba a llamar ahora.
  • Pues que bien, dime cuando firmamos, que me tienen que poner la máquina ya y si no tengo que romper el contrato con el Hiper y tengo penalización.
  • Verás me han dicho que como tienes poca garantía, han de firmar tus padres.
  • ¿Mis padres? Pero bueno que cachondeo es este.
  • Es lo que hay macho. Tu verás.
  • ¿Qué quieres que yo vea? Solo que otra que te meto Aniceto. Venga firman lo que haga falta, pero lo necesito mañana.
De otra que te meto Aniceto

A las 13:05 el Aniceto recibe una nueva llamada.

  • ¿Qué pasa? ¿a qué hora firmamos mañana?
  • Verás, hemos visto que tu novia también tiene participación en la Sociedad y por tanto ha de firmar también como avalista.
  • La madre que me compró. No jodas.
  • Es lo que hay, firmas y mañana lo tienes.
  • Otra que te meto Aniceto, a ver que remedio.

Dieron las 13:25, nueva llamada del colega y Aniceto temblando.

  • ¿Qué me vas a meter ahora? ¿quieres que firmen mis suegros?
  • No hombre no, que cachondo eres.
  • No veas.
  • No hombre, la operación está aprobada, pero la territorial obliga a que te saques un seguro de salud, tanto tu como tu novia. No será mucho, unos 50 Euros al mes de cada uno.
  • Otra que te meto. ¿algo más?
  • No no, te veo reticente, que si ves que la operación la puedes sacar por otro lado, no pasa nada. Yo estoy luchando por sacarla adelante.
  • No se donde voy a ir de hoy para mañana. Además supongo que otro lado, me pasaría igual. Llámame antes de las 14:30 que tengo que ir a recoger puerros.

A las 14:28 recibió otra llamada, con la operación aprobada, no sin antes decirle que tenía que quedarse con una Televisión Samsung que la entidad financiera estaba promocionando, que total iban a ser 40 eurillos al mes.

Conclusión, firmó la póliza el último día y a última hora. Casi casi a la carrera y puedo encargar su envasadora. Eso sí, el tipo inicial fijado en el tres y poco, pasó luego al cuatro y pico para terminar en el cinco y algo. Avalaron él, sus padres y su novia (y en un tris estuvo el vecino del quinto).

Todo ello fue adornado con una bonita comisión del 1% de estudio y del 1% de apertura. Por si se ponían malos con tanto atraco (perdón con tanta comisión), contrataron un seguro de salud para él y para la novia. Aunque tenían una tele recién comprada, se quedaron una nueva (eso si con Netflix por tres meses) y con un móvil y un portátil.

Cuando llegaron todos a firmar a la Notaría, Aniceto inexperto en estas lides, preguntó en su ignorancia y a modo de chascarrillo que si había que pagar algo. A lo que el señor notario, con una sonrisa ladina, le dijo que tan solo la minuta del acto, pero que antes tenía que hace el acta (de titularidad real), por la que también habría de pagar.

  • Ya sabes cómo es esto Aniceto, ¡otra que te meto¡

Que la fuerza te acompañe.